
Mujer, ¿a quién buscas?
¡Ay, Señor!, eres un poco travieso… Preguntar a María Magdalena, ¿A quién buscas? …Señor… si tú lo sabes, y le haces decir lo que siente por dentro.
¿A quién va a buscar?
Al amor de su vida, al dueño de su corazón y su persona. Al Señor que le cambió la vida de repente.
¿A quién va a buscar?
Al que da sentido a sus noches oscuras, e ilumina el día con el regalo del sol
al que hace brotar vida de la muerte
y transforma la tierra seca en fértil heredad.
¿A quién va a buscar?
Al que en quien se esconden los tesoros de la verdad y de la gracia.
Aquel que tiene en sus divinas manos, las huellas del trabajo y de los clavos
¿A quién va a buscar? Aquel que busca a la oveja perdida
Y da un abrazo de Padre al hijo que vuelve.
Aquel que convierte un encuentro en un viaje sin retorno hacia la VIDA al que le sobra ternura que derrocha a manos llenas
¿A quién va a buscar?
Aquel, al que le vencen las lágrimas furtivas al sentir el perfume de nardo entre sus pies
Aquel, que acaricia al leproso y hace oír al sordo
y hace oír su voz ante la tumba del amigo, y llora, y se estremece…
¿A quién va a buscar?
Aquel, que saca el mejor vino en el peor momento colma de pan a los hambrientos.
Aquel, que se duerme tranquilo en la pequeña barca,
y a veces me pregunto, Señor, ¿de verdad estabas dormido?

¿A quién va a buscar?
Aquel, que rezaba Salmos, y hablaba como nadie con su Padre, que se hizo siervo y servidor amigo y compañero de camino Aquel, que hablaba de los gorriones y el trigo
y hablaba del perdón, como antes nadie así hablaba
¿A quién va a buscar?
Aquel, que se dio entero en un trozo de pan y en un poco de vino, que compartió mesa de Pascua al lado de sus mejores amigos.
Aquel, que no rehusó el beso traidor, de un elegido, ni la negación del rudo pescador de Galilea
ni la ayuda del Cirineo para llegar vivo, al que se convertiría en madero divino
¿A quién va a buscar?
Aquel, que le cambio la vida en un instante Y la miró, como nadie la había mirado antes.
Aquel, que dio alas a su corazón y a su vida
que hizo nacer en su corazón un amor tan grande, que otro como ese ya no le cabe.
¿A quién va a buscar?
Así, dime, Señor…
¿A quién crees va a buscar María?












