Cuaresma

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Profunda oración

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Te propongo que hagas un pequeño instante de profunda oración para que trates de reconocer al Espíritu Santo en tu interior y así descubras que la soledad no existe, porque él está.

Es importante que intentes hacer un hondo silencio, que te sientes en la serenidad de un lugar tranquilo, respires profundo varias veces, y dejes a un lado todo recuerdo, todo razonamiento, toda inquietud. Vale la pena que le dediques un instante sólo al Espíritu Santo, porque él es Dios, y es el sentido último de tu vida.

Trata de reconocer en el silencio que él te ama, que él te está haciendo existir con su poder y te sostiene, que él te valora.

Siente por un instante que su presencia infinita y tierna es realmente lo más importante. Y quédate así por un momento, dejando que todo repose en su presencia.

 

De los cinco minutos del Espíritu Santo

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Jesús

Que si nació hoy, que si nació ayer, Que si nació aquí, que si nació allá. Que si murió a los 33, que si murió a los 36. Que cuántos clavos, que cuántos panes y pescados. Que si eran reyes, que si eran magos. Que si tenia hermanos, que si no tenia. Que dónde está, que cuando vuelve.

A mi me agarró la mano cuando más lo necesitaba. Me enseñó a sonreír y agradecer por las pequeñas cosas. Me enseñó a llorar con fuerzas y soltar. Me enseñó a despertarme saludando al sol y a acostarme con la cabeza tranquila. A caminar muy lento y muy descalza. Me enseñó a abrazar a todos y a abrazarme a mi. Me enseñó mucho. Me enseñó a quererme con ganas. A querer al que tengo al lado y, de cuando en cuando, a estirarle la mano. Me enseño que siempre me esta hablando en lo cotidiano, en lo sencillo, a manera de mensajes y que para escucharlo, tengo que tener abierto el corazón. Me enseño que un gracias o un perdón lo pueden cambiar todo. Me enseño que la fuerza mas grande es el amor y que lo contrario al amor es el miedo. Me enseño cuanto me ama a través de lo que yo amo a los mios. Me enseño que los milagros si existen. Me enseño que si yo no perdono, soy yo la que se queda prisionera, y para perdonar primero tengo que perdonarme. Me enseño que no siempre se recibe bien por bien pero que actúe bien a pesar de todo. Me enseño a confiar en mi y a levantar la voz frente a la injusticia. Me enseño a buscarlo adentro y no a fuera.

Me deja que me aleje, sin enojarse. Que salga a conocer la vida. A equivocarme y aprender. Y me siguió cuidando y esperando.

Hasta me dejó aprender de otros maestros, sin ponerse celoso. Porque es de necios no escuchar a todo el que hable de amor. Y porque hoy, más que nunca, entiendo que todos hablan de lo mismo.

Me enseñó que solo vengo por un tiempo, y solo ocupo un lugar pequeño. Y me pidió que sea feliz y viva en paz, que me esfuerce cada día en ser mejor y en compartir mi luz conociendo mi sombra, que disfrute, que ría, que valore, y que el SIEMPRE va a estar en mi….que aunque dude y tenga miedo confíe, ya que esa es la fe, confiar en El a pesar de mi….

Se llama Jesús

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¿Qué pasaría si hicieras un alto en el camino?

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Transfiguración. Domingo 2º de Cuaresma

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San Lucas (9,28b-36):

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

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  • El Monte Tabor es todavía un lugar sagrado. Esto es una teofanía, Dios mostrándose a si mismo. Permíteme detenerme en el recuerdo de momentos como este, cuando fui elevado a la intimidad con Dios y sentí el éxtasis a que lleva esa intimidad.
  • Los discípulos se animaron cuando vieron a Jesús como realmente es. Acompañado por Moisés y Elías fue guiado por la ley y los profetas. Yo también busco este equilibrio, basado en la sabiduría que viene de la tradición y de la visión.
  • En todos los momentos sacramentales, vemos a quienes amamos en su verdadera dignidad, como seres humanos amados por Dios. Los sueños para este niño perfecto en su Bautismo, las bendiciones con regalos para la Confirmación, la belleza del perdón en la Reconciliación, la calidez de la Comunión, la esperanza de sanación con la Unción de los Enfermos, la dignidad de la alianza de amor con el Matrimonio, la belleza del servicio en la Ordenación. La ropa elegante a veces nos hace exclamar con admiración. Pedro y Juan, y Santiago fueron privilegiados al ver a Jesús en su total dignidad.
  • ¿Has visto a alguien que amas en su total dignidad? ¿Puedes imaginar un momento así?
  • En la montaña” los tres apóstoles vislumbraron como una gracia la oración y gloria de Jesús. Su oración allí fue una conversación con Moisés y Elías y hablaron sobre su pasión y su muerte. Fue una conversación aterrizada sobre la forma de vida de Jesús. ¿Es así mi oración?
  • Señor, déjame disfrutar del recuerdo de momentos como éste, cuando me sentí participando de la intimidad de Dios, y palpé el éxtasis que significa esa intimidad.
  • La apariencia del rostro de Jesús había cambiado. Incluso sus ropas estaban radiantes. Sabemos que, si somos fieles, seremos transfigurados en la Gloria de Jesús. Como dice San Pablo: “Cristo en tí, tu esperanza de gloria”.

Espacio Sagrado

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