Distracciones

Clic en la imagen

San Bernardo estaba viajando con un pobre campesino sin educación, que se jactaba:

“Yo nunca estoy distraído cuando rezo.”

Bernardo objetó:

“Yo no lo creo. Ahora voy a hacer un trato contigo. 

Si puedes decir el Padrenuestro sin una distracción, te voy a dar esta mula en la que estoy montando. 

Pero si no tienes éxito, tienes que venir conmigo y ser un monje.”

El granjero aceptó y comenzó a orar en voz alta con confianza:

“Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre…”

Entonces, después de una pausa por un momento, le preguntó a San Bernardo,

“¿Eso incluye la silla y la brida, también?”

 

Publicado en Reflexiones | Etiquetado ,

ELLA

«Se abrió en el cielo el santuario de Dios, y apareció en su santuario el arca de su alianza» (Ap 11, 19).

«Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta (…). Y dio a luz un hijo varón, el que ha de pastorear a todas las naciones»                                                                  (12, 1-2; 5).

En la primera lectura escuchamos: «Se abrió en el cielo el santuario de Dios, y apareció en su santuario el arca de su alianza» (Ap 11, 19). ¿Cuál es el significado del arca? ¿Qué aparece? Para el Antiguo Testamento, es el símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Pero el símbolo ya ha cedido el puesto a la realidad. Así el Nuevo Testamento nos dice que la verdadera arca de la alianza es una persona viva y concreta: es la Virgen María. Dios no habita en un mueble, Dios habita en una persona, en un corazón: María, la que llevó en su seno al Hijo eterno de Dios hecho hombre, Jesús nuestro Señor y Salvador. En el arca —como sabemos— se conservaban las dos tablas de la ley de Moisés, que manifestaban la voluntad de Dios de mantener la alianza con su pueblo, indicando sus condiciones para ser fieles al pacto de Dios, para conformarse a la voluntad de Dios y así también a nuestra verdad profunda. María es el arca de la alianza, porque acogió en sí a Jesús; acogió en sí la Palabra viva, todo el contenido de la voluntad de Dios, de la verdad de Dios; acogió en sí a Aquel que es la Alianza nueva y eterna, que culminó con la ofrenda de su cuerpo y de su sangre: cuerpo y sangre recibidos de María. Con razón, por consiguiente, la piedad cristiana, en las letanías en honor de la Virgen, se dirige a ella invocándola como Foederis Arca, «Arca de la alianza», arca de la presencia de Dios, arca de la alianza de amor que Dios quiso establecer de modo definitivo con toda la humanidad en Cristo.

El pasaje del Apocalipsis quiere indicar otro aspecto importante de la realidad de María. Ella, arca viviente de la alianza, tiene un extraordinario destino de gloria, porque está tan íntimamente unida a su Hijo, a quien acogió en la fe y engendró en la carne, que comparte plenamente su gloria del cielo. Es lo que sugieren las palabras que hemos escuchado: «Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta (…). Y dio a luz un hijo varón, el que ha de pastorear a todas las naciones» (12, 1-2; 5). La grandeza de María, Madre de Dios, llena de gracia, plenamente dócil a la acción del Espíritu Santo, vive ya en el cielo de Dios con todo su ser, alma y cuerpo.

De las siete homilías de Benedicto XVI para la fiesta de la Asunción de María

Publicado en María | Etiquetado , ,

Sigo a Jesús

Clic en la imagen

Y ahora, a ponerlo todo arriesgadamente patas arriba…
lo grande a servir a lo pequeño…
el rico hecho pobre para vestir al desnudo…
el pan, para compartirlo…
y dejar de ser cada cual instalado en lo que era…
para ser cada cual mucho mejor que lo que era…
y mi barco y el tuyo, quilla al cielo, mástil al agua…
y el mundo transformado en casa para todos…
Y hermanos tú y yo y ustedes todos.

                  (Esteban Gumucio SSCC)

Publicado en Jesús | Etiquetado , , ,

Transfiguración

Clic en la imagen

Qué bien se está aquí.
Sí, qué bien se está aquí. Pero Señor, ¿por qué no dejaste a Pedro que permaneciera en esa calma? ¿Por qué lo sacaste de ese momento de contemplación? Y a mí me haces lo mismo. En medio del sosiego de mi oración, alguna dificultad irrumpe en el silencio. Cuando pienso que todo es hermoso, me anuncias la cruz. Cuando pienso que el día es claro, llega la tormenta. ¿Por qué no me dejas más tiempo en mi sueño? ¿Por qué no me dejas poner una tienda?
Señor, me doy cuenta que ésa es la vida del cristiano. Levantarse, contemplar la gloria y, al mismo tiempo, cargar con la cruz de cada día. Cuando miro el sol, sólo lo puedo hacer por unos breves instantes, porque después todo se oscurece. En esta vida puedo ver la gloria, porque es a donde voy, pero tengo que seguir caminando. No será fácil, tengo que cansarme y sufrir. Tengo que esforzarme en los tramos más difíciles. Tengo que entrar por la puerta estrecha.
En mi vida cotidiana me encuentro muchos momentos para demostrarte que de verdad quiero ser santo. A veces me cuesta mucho ser humilde. Cuando me ofenden y hablan mal de mí a mis espaldas, qué difícil es callar. Cuando hay problemas en casa o cuando tengo un pleito con un compañero, a veces, Señor, tengo ganas de quejarme. A veces me cuesta mucho sonreír cuando por dentro estoy muy mal. A veces quiero apartarme de la cruz y estar tranquilo.
Entonces es cuando me doy cuenta de mi debilidad. Es muy fácil decirte que «sí» en los momentos hermosos y luminosos. Pero apenas llega la dificultad, esa decisión se olvida. Por eso, Señor, te pido tu fuerza. Yo solo no puedo.
Dame una fe grande que me ayude a vivir con esa fidelidad de María. Hasta que Tú quieras y como Tú lo quieras. Señor, pídeme lo que quieras pero dame la fuerza para vivir aquello que me pides, como decía san Agustín.
Y no olvides que cada realidad recibe su sentido pleno en la Eucaristía donde está El presente: el trabajo, la familia, las alegrías y las fatigas de cada día, también el sufrimiento y la muerte. Allí todo es transfigurado por la gracia de Cristo, y todo es ocasión de encontrarnos con El y amarle.                                                                                                                                                                                                                          ##ORACIÓNDELDÍA

Publicado en Reflexiones | Etiquetado , ,

La sabiduría

Clic 3en la imagen

En la Sabiduría hay un espíritu inteligente, santo, único, multiforme, sutil, ágil, perspicaz, sin mancha, diáfano, inalterable, amante del bien, agudo, libre, bienhechor, amigo de los hombres, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, lo observa todo y penetra en todos los espíritus: en los inteligentes, los puros y hasta los más sutiles.

         La Sabiduría es más ágil que cualquier movimiento; a causa de su pureza, lo atraviesa y penetra todo. Ella es exhalación del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Todopoderoso: por eso, nada manchado puede alcanzarla. Ella es el resplandor de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios y una imagen de su bondad.

         Aunque es una sola, lo puede todo; permaneciendo en sí misma, renueva el universo; de generación en generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios y profetas.

         Porque Dios ama únicamente a los que conviven con la Sabiduría. Ella, en efecto, es más radiante que el sol y supera a todas las constelaciones; es más luminosa que la misma luz, ya que la luz cede su lugar a la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece el mal.

         Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el otro, y todo lo administra de la mejor manera.

Libro de la Sabiduría

Publicado en Reflexiones | Etiquetado , , ,