
Feliz cumpleaños María

Hoy celebramos el cumpleaños de María.Esta fiesta es exactamente nueve meses después de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre. Felicitemos a nuestra Madre con el Himno Ave Maris Stella.
Salve, del mar Estrella,
Salve, Madre sagrada
De Dios y siempre Virgen,
Puerta del cielo Santa.
15 de agosto, Solemnidad de la Asunción de la Virgen
¡Aleluya! Una hija de nuestra raza es llevada hoy al cielo. ¡Aleluya!

María fue elevada al cielo en cuerpo y alma: en Dios también hay lugar para el cuerpo.
María fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, y con Dios es reina del cielo y de la tierra. ¿Acaso así está alejada de nosotros? Al contrario. Precisamente al estar con Dios y en Dios, está muy cerca de cada uno de nosotros. Cuando estaba en la tierra, sólo podía estar cerca de algunas personas. Al estar en Dios, que está cerca de nosotros, más aún, que está «dentro» de todos nosotros, María participa de esta cercanía de Dios. Al estar en Dios y con Dios, María está cerca de cada uno de nosotros, conoce nuestro corazón, puede escuchar nuestras oraciones, puede ayudarnos con su bondad materna. Nos ha sido dada como «madre» -así lo dijo el Señor-, a la que podemos dirigirnos en cada momento. Ella nos escucha siempre, siempre está cerca de nosotros; y, siendo Madre del Hijo, participa del poder del Hijo, de su bondad. Podemos poner siempre toda nuestra vida en manos de esta Madre, que siempre está cerca de cada uno de nosotros. En este día de fiesta demos gracias al Señor por el don de esta Madre y pidamos a María que nos ayude a encontrar el buen camino cada día. Amén.
DE LA HOMILÍA DEL PAPA BENEDICTO XVI EN EL AÑO 2005 PARA LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN
¿A quién buscas?

Mujer, ¿a quién buscas?
¡Ay, Señor!, eres un poco travieso… Preguntar a María Magdalena, ¿A quién buscas? …Señor… si tú lo sabes, y le haces decir lo que siente por dentro.
¿A quién va a buscar?
Al amor de su vida, al dueño de su corazón y su persona. Al Señor que le cambió la vida de repente.
¿A quién va a buscar?
Al que da sentido a sus noches oscuras, e ilumina el día con el regalo del sol
al que hace brotar vida de la muerte
y transforma la tierra seca en fértil heredad.
¿A quién va a buscar?
Al que en quien se esconden los tesoros de la verdad y de la gracia.
Aquel que tiene en sus divinas manos, las huellas del trabajo y de los clavos
¿A quién va a buscar? Aquel que busca a la oveja perdida
Y da un abrazo de Padre al hijo que vuelve.
Aquel que convierte un encuentro en un viaje sin retorno hacia la VIDA al que le sobra ternura que derrocha a manos llenas
¿A quién va a buscar?
Aquel, al que le vencen las lágrimas furtivas al sentir el perfume de nardo entre sus pies
Aquel, que acaricia al leproso y hace oír al sordo
y hace oír su voz ante la tumba del amigo, y llora, y se estremece…
¿A quién va a buscar?
Aquel, que saca el mejor vino en el peor momento colma de pan a los hambrientos.
Aquel, que se duerme tranquilo en la pequeña barca,
y a veces me pregunto, Señor, ¿de verdad estabas dormido?

¿A quién va a buscar?
Aquel, que rezaba Salmos, y hablaba como nadie con su Padre, que se hizo siervo y servidor amigo y compañero de camino Aquel, que hablaba de los gorriones y el trigo
y hablaba del perdón, como antes nadie así hablaba
¿A quién va a buscar?
Aquel, que se dio entero en un trozo de pan y en un poco de vino, que compartió mesa de Pascua al lado de sus mejores amigos.
Aquel, que no rehusó el beso traidor, de un elegido, ni la negación del rudo pescador de Galilea
ni la ayuda del Cirineo para llegar vivo, al que se convertiría en madero divino
¿A quién va a buscar?
Aquel, que le cambio la vida en un instante Y la miró, como nadie la había mirado antes.
Aquel, que dio alas a su corazón y a su vida
que hizo nacer en su corazón un amor tan grande, que otro como ese ya no le cabe.
¿A quién va a buscar?
Así, dime, Señor…
¿A quién crees va a buscar María?













