Muchas veces la mirada del alma está ciega y no percibimos la felicidad para la que nacimos, aquella que nos acompaña desde el primer aliento. En el Génesis se relata la primera separación de la humanidad de Dios y, por desgracia, se sigue repitiendo en nuestras vidas cotidianas, donde la desconexión espiritual se manifiesta en angustias y vacíos emocionales. En la película, vemos cómo una mujer, a través de su travesía interior, encuentra su camino de amor para vivir la Gran Experiencia, un viaje que no solo la lleva a reconocer su propia esencia, sino también a entender las interconexiones con los demás. Sin embargo, esto, tan claro en la pantalla, se vuelve turbio para algún espectador que no percibe la serpiente en su oído, esa voz engañosa que susurra dudas y temores, impidiéndole vislumbrar las oportunidades de transformación y alegría que están a su alcance.
Imitemos a Santa Jacinta Marto con oración y entrega por los pecadores












