
Hace muchos años, cuando ni tú ni yo habíamos nacido, el Niño de Uvas y Espigas visitó el Barrio de Atocha para estar con los niños y niñas en una fiesta muy especial. Hubo una procesión por la ciudad y la gente se quedaba asombrada al ver cómo tantos niños eran capaces de ir en fila por la calle acompañando al Niño Precioso.
El Niño de Uvas y Espigas es una imagen de un niño muy bonito y, además… ¿sabéis por quién fue imaginada? Por Don Baltasar. Se llama “de Uvas y Espigas” porque en sus manos lleva un racimo de uvas y unas espigas de trigo, que representan la Eucaristía. Es curioso ver su corazón, que está por fuera, para que podamos comprobar cuánto nos quiere. El Niño Precioso también está descalzo, porque nació pobre, porque lo que más le importa no es tener cosas, le importa estar con nosotros; por eso, cada día venimos a verlo en la visita.
Y como hoy cumples 111 años te cantamos el cumpleaños feliz.












