FELICES

En memoria y gratitud por la vida de todos esos santos que, reconocidos por la Iglesia, veneramos, todos esos santos cotidianos, anónimos, tantos hombres y mujeres que con sus vidas nos muestran el camino de la verdadera felicidad.

Felices los infelices 

que no pierden la esperanza,

los incompletos 

que siguen creciendo,

los heridos 

que se dejan lavar las llagas,

los vulnerables 

que no se avergüenzan de serlo.

Felices los fracasados

que del golpe hacen escuela,

los olvidados 

que recuerdan sin odio,

los  diferentes

que se saben únicos,

los enfadados

que se ríen de sí mismos.

Felices los preocupados

que bailan sobre charcos,

los tímidos

que alzan la voz,

los profetas

que rompen candados ,

los creyentes

que preguntan.

Felices, en este mundo turbulento,

 los buscadores de Dios.

J. M. Olaizola

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