Buena Nueva del Domingo 34 del T.O. Fiesta de Cristo Rey

do4

Clic para ver la presentación del Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (23,35-43):

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»
Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»
Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»
Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

                                                                                                       Palabra del Señor

Comentario del Papa Francisco

Cristo es el centro de la historia de la humanidad, y también el centro de la historia de todo hombre. A él podemos referir las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias que entretejen nuestra vida. Cuando Jesús es el centro, incluso los momentos más oscuros de nuestra existencia se iluminan, y nos da esperanza, como le sucedió al buen ladrón en el Evangelio de hoy.

Mientras todos se dirigen a Jesús con desprecio -«Si tú eres el Cristo, el Mesías Rey, sálvate a ti mismo bajando de la cruz»- aquel hombre, que se ha equivocado en la vida pero se arrepiente, al final se agarra a Jesús crucificado implorando: «Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino» (Lc 23,42). Y Jesús le promete: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (v. 43): su Reino. Jesús sólo pronuncia la palabra del perdón, no la de la condena; y cuando el hombre encuentra el valor de pedir este perdón, el Señor no deja de atender una petición como esa. Hoy todos podemos pensar en nuestra historia, nuestro camino. Cada uno de nosotros tiene su historia; cada uno tiene también sus equivocaciones, sus pecados, sus momentos felices y sus momentos tristes. En este día, nos vendrá bien pensar en nuestra historia, y mirar a Jesús, y desde el corazón repetirle a menudo, pero con el corazón, en silencio, cada uno de nosotros: “Acuérdate de mí, Señor, ahora que estás en tu Reino. Jesús, acuérdate de mí, porque yo quiero ser bueno, quiero ser buena, pero me falta la fuerza, no puedo: soy pecador, soy pecadora. Pero, acuérdate de mí, Jesús. Tú puedes acordarte de mí porque tú estás en el centro, tú estás precisamente en tu Reino.” ¡Qué bien! Hagámoslo hoy todos, cada uno en su corazón, muchas veces. “Acuérdate de mí, Señor, tú que estás en el centro, tú que estas en tu Reino.”

La promesa de Jesús al buen ladrón nos da una gran esperanza: nos dice que la gracia de Dios es siempre más abundante que la plegaria que la ha pedido. El Señor siempre da más, es tan generoso, da siempre más de lo que se le pide: le pides que se acuerde de ti y te lleva a su Reino.

Jesús es el centro de nuestros deseos de gozo y salvación. Vayamos todos juntos por este camino.        Plaza de San Pedro
Domingo 24 de noviembre de 2013

CARTA ENCÍCLICA
QUAS PRIMAS
DEL SUMO PONTÍFICE
PÍO XI
SOBRE LA FIESTA DE CRISTO REY

 

untitled

Clic en la imagen para meditar el evangelio

¿Burlarse o InvSe burlaban de Él

 

Son muchos los que se ríen hoy de las creencias religiosas y hacen caricatura permanente del creyente. Basta encender el televisor o asomarse a las revistas y semanarios de moda, para encontrarse con toda clase de burlas y parodias sobre el hecho religioso. Se diría que una actitud de modernidad y permisividad progresista ha de llevar consigo necesariamente el sarcasmo y la irreverencia hacia todo lo sagrado.

A veces da la impresión de que el creyente ha de ser considerado como un estúpido al que, en el fondo, se tolera, pero cuya postura religiosa dice muy poco en favor de su madurez humana y cultural. Si la fe es «eso» que nos presenta tantas veces la pequeña pantalla del televisor, ciertamente está destinada a ser alimento de personas enfermas y subdesarrolladas. Los ataques y las burlas se crecen todavía más cuando se trata de presentar a la Iglesia como una institución reaccionaria, totalitaria y ligada siempre al poder.

Ciertamente, en la historia pasada y presente de la Iglesia, hay muchas facetas sombrías y a nadie nos ha de extrañar que sean bastantes los que se crean con derecho a «pasarle factura». Pero, ¿se puede, sin ignorancia o mala fe, silenciar tantos aspectos positivos del cristianismo y reducir la historia de la Iglesia a la vida de los Borgia, la actuación de la Inquisición española, la condena de Galileo u otros episodios semejantes presentados de manera simplista y sin apenas rigor alguno?

Lo más lamentable no es, sin embargo, el rebrote de anticlericalismo, fenómeno, por otra parte, estéril y superado ya en la mayoría de los países europeos. Lo importante es preguntamos qué hemos de hacer después de burlamos de todo lo sagrado. Porque las preguntas más fundamentales siguen vivas en el corazón del hombre: ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Qué nos espera?

¿Hasta dónde hay que continuar la farsa? ¿Es más humano este hombre superficial que se defiende de Dios burlándose de Él, o aquel que busca un sentido último al misterio de la existencia dispuesto a abrirse a todo ofrecimiento de salvación? ¿Cuál es la postura más humana ante Cristo crucificado, culmen de la cercanía de Dios a los hombres? ¿La postura de los soldados que se burlan de él, o la oración del malhechor que le grita: «Acuérdate de mí»?

 

José Antonio Pagola

Publicado en Evangelio | Etiquetado , , , | Comentarios desactivados en Buena Nueva del Domingo 34 del T.O. Fiesta de Cristo Rey

Buena Nueva del Domingo del Domingo 33º del T.O.

recreacion-de-la-conquista-de-jerusalen-litografia-de-robert-davis

Litografía de Robert Davis, del siglo XIX, recrea la conquista de Jerusalén por las legiones romanas al mando de Tito en el año 70 d.C.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-19):

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos.
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: «Yo soy», o bien: «El momento está cerca»; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

                                                                                                         Palabra del Señor

tree-in-water

Clic en la imagen para ver la presentación del Evangelio

Meditación del Papa Francisco

Jesús dijo: “Esto que ven, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida”. Naturalmente le preguntan: ¿cuándo sucederá esto?, ¿cuáles serán los signos? Pero Jesús dirige la atención de estos aspectos secundarios – ¿cuándo será?, ¿cómo será? – la dirige a las verdaderas cuestiones. Y son dos:

Primero: no dejarse engañar por falsos mesías y no dejarse paralizar por el miedo. Segundo: vivir el tiempo de la espera como tiempo del testimonio y de la perseverancia. Y nosotros estamos en este tiempo de la espera, de la espera de la venida del Señor.

Esta alocución de Jesús es siempre actual, también para nosotros que vivimos en el Siglo XXI. Él nos repite: “Miren, no se dejen engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre”.

Es una invitación al discernimiento. Esta virtud cristiana de comprender dónde está el Espíritu del Señor y dónde está el mal espíritu. También hoy, en efecto, hay falsos “salvadores”, que tratan de sustituir a Jesús: líderes de este mundo, santones, también brujos, personajes que quieren atraer a sí las mentes y los corazones, especialmente de los jóvenes. Jesús nos pone en guardia: “¡No los sigan!”. “¡No los sigan!”. (S.S. Francisco,  Ángelus del 17 de noviembre de 2013).

33toc

Tendréis ocasión de dar testimonio.

 

Los profundos cambios socioculturales que se están produciendo en nuestros días y la crisis religiosa que sacude las raíces del cristianismo en occidente, nos han de urgir más que nunca a buscar en Jesús la luz y la fuerza que necesitamos para leer y vivir estos tiempos de manera lúcida y responsable.

Llamada al realismo

En ningún momento augura Jesús a sus seguidores un camino fácil de éxito y gloria. Al contrario, les da a entender que su larga historia estará llena de dificultades y luchas. Es contrario al espíritu de Jesús cultivar el triunfalismo o alimentar la nostalgia de grandezas. Este camino que a nosotros nos parece extrañamente duro es el más acorde a una Iglesia fiel a su Señor.

No a la ingenuidad

En momentos de crisis, desconcierto y confusión no es extraño que se escuchen mensajes y revelaciones proponiendo caminos nuevos de salvación. Estas son las consignas de Jesús. En primer lugar, «que nadie os engañe»: no caer en la ingenuidad de dar crédito a mensajes ajenos al evangelio, ni fuera ni dentro de la Iglesia. Por tanto, «no vayáis tras ellos»: No seguir a quienes nos separan de Jesucristo, único fundamento y origen de nuestra fe.

Centrarnos en lo esencial

Cada generación cristiana tiene sus propios problemas, dificultades y búsquedas. No hemos de perder la calma, sino asumir nuestra propia responsabilidad. No se nos pide nada que esté por encima de nuestras fuerzas. Contamos con la ayuda del mismo Jesús: «Yo os daré palabras y sabiduría»… Incluso en un ambiente hostil de rechazo o desafecto, podemos practicar el evangelio y vivir con sensatez cristiana.

La hora del testimonio

Los tiempos difíciles no han de ser tiempos para los lamentos, la nostalgia o el desaliento. No es la hora de la resignación, la pasividad o la dimisión. La idea de Jesús es otra: en tiempos difíciles «tendréis ocasión de dar testimonio». Es ahora precisamente cuando hemos de reavivar entre nosotros la llamada a ser testigos humildes pero convincentes de Jesús, de su mensaje y de su proyecto.

Paciencia

Esta es la exhortación de Jesús para momentos duros: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». El término original puede ser traducido indistintamente como «paciencia» o «perseverancia». Entre los cristianos hablamos poco de la paciencia, pero la necesitamos más que nunca. Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y tenaz, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la paz ni la lucidez.

 

José Antonio Pagola

Publicado en Evangelio | Etiquetado , , , | Comentarios desactivados en Buena Nueva del Domingo del Domingo 33º del T.O.

Buena Nueva del Domingo 32° Dom del T.O.

chora_lg

Fresco de la Anastasis en el paraclesion de San Salvador de Cora. Clic para ver presentación

Lectura del santo evangelio según san Lucas (20,27-38):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob.» No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»

c-domingo-de-resureccion

Meditación del Papa Francisco

Dios es la fuente de la vida; y gracias a su aliento el hombre tiene vida y su aliento es lo que sostiene el camino de su existencia terrena. Pienso igualmente en la vocación de Moisés, cuando el Señor se presenta como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, como el Dios de los vivos; y, enviando a Moisés al faraón para liberar a su pueblo, revela su nombre: “Yo soy el que soy”, el Dios que se hace presente en la historia, que libera de la esclavitud, de la muerte, y que saca al pueblo porque es el Viviente. Pienso también en el don de los Diez Mandamientos: una vía que Dios nos indica para una vida verdaderamente libre, para una vida plena; no son un himno al “no”, no debes hacer esto, no debes hacer esto, no debes hacer esto… No. Es un himno al “sí” a Dios, al Amor, a la Vida. Queridos amigos, nuestra vida es plena solo en Dios, porque solo Él es el Viviente. (S.S. Francisco, 16 de junio de 2013).

Un Dios de vivos.

04A lo largo de los siglos se han divulgado formas muy diversas de «imaginar» el cielo. A veces se ha considerado el paraíso como una especie de «país de las maravillas» situado más allá de las estrellas, el «happy end» de la película terrestre, olvidando prácticamente a Dios como fuente del cumplimiento definitivo del ser humano.

Otras veces, por el contrario, se ha insistido casi exclusivamente en la «visión beatífica de Dios», como si la contemplación de la esencia divina excluyera o hiciera superflua toda otra felicidad o experiencia placentera que no fuera la comunión de Dios con las almas.

Se habla también con frecuencia de la «paz eterna» que expresa bien el fin de las fatigas de esta vida, pero que puede reducir indebidamente el rico contenido de la plenitud final a una existencia inerte, monótona y poco atractiva.

La teología contemporánea es muy sobria al hablar del cielo. Los teólogos se cuidan mucho de describirlo con representaciones ingenuas. Nuestra plenitud final está más allá de cualquier experiencia terrestre aunque la podemos evocar, esperar y anhelar como el fascinante cumplimiento en Dios de esta vida que hoy alienta en nosotros. Los teólogos acuden, sobre todo, al lenguaje del amor y de la fiesta.

El amor es la experiencia más honda y plenificante del ser humano. Poder amar y poder ser amado de manera íntima, plena, libre y total: ésa es la aspiración más radical que espera cumplimiento pleno. Si el cielo es algo, ha de ser experiencia plena de amor: amar y ser amados, conocer la comunión gozosa con Dios y con las criaturas, experimentar el gusto de la amistad y el éxtasis del amor en todas sus dimensiones.

Pero, «donde se goza el amor, nace la fiesta». Sólo en el cielo se cumplirán plenamente esas palabras de san Ambrosio de Milán. Allí será «la fiesta del amor reconciliador de Dios». La fiesta de una creación sin muerte, rupturas ni dolor; la fiesta de la amistad entre todos los pueblos, razas, religiones y culturas; la fiesta de las almas y de los cuerpos; la plenitud de la creatividad y de la belleza; el gozo de la libertad total.

La cristianos de hoy miramos poco al cielo. No sabemos levantar nuestra mirada más allá de lo inmediato de cada día. No nos atrevemos a esperar mucho de nada ni de nadie, ni siquiera de ese Dios revelado como Amor infinito y salvador en Cristo resucitado. Se nos olvida que Dios «no es un Dios de muertos, sino de vivos». Un Dios que sólo quiere una vida dichosa y plena para todos y por toda la eternidad.

José Antonio Pagola

 

Publicado en Evangelio | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Buena Nueva del Domingo 32° Dom del T.O.

Buena Nueva del Domingo 31º del Tiempo Ordinario – Ciclo C

untitled

Clic para ver el pequeño Zaqueo

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):

Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. Vivía en ella un hombre rico llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma. Quería conocer a Jesús, pero no conseguía verle, porque había mucha gente y Zaqueo era de baja estatura. Así que, echando a correr, se adelantó, y para alcanzar a verle se subió a un árbol junto al cual tenía que pasar Jesús.
Al llegar allí, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa.»
Zaqueo bajó aprisa, y con alegría recibió a Jesús. Al ver esto comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo, levantándose entonces, dijo al Señor: «Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más.» Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.»

san-zaqueo-29-agosto

Clic en la imagen para ver la presentación del Evangelio

Meditación del Papa Francisco

Y Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, lo miró con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida como a Zaqueo, a Bartimeo, a María Magdalena, a Pedro y también a cada uno de nosotros. Aunque no nos atrevemos a levantar los ojos al Señor, Él siempre nos mira primero. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada. Los invito, que hoy en sus casas, o en la iglesia, cuando estén tranquilos, solos, hagan un momento de silencio para recordar con gratitud y alegría aquellas circunstancias, aquel momento en que la mirada misericordiosa de Dios se posó en nuestra vida.

ojos20jesus

Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá de todo eso. Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma. Es nuestra dignidad de hijo. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida. (Homilía de S.S. Francisco, 21 de septiembre de 2015).

Enfermedad del dinero

Cada vez es más fácil observar entre nosotros síntomas de lo que algunos llaman ya “la enfermedad del dinero”.

Poco a poco las noticias económicas han saltado al primer plano de los medios de comunicación. Todos hemos tenido que aprender más o menos lo que es una fusión bancaria o una OPA.

Por algún tiempo, artistas, cantantes y demás ídolos de costumbre han dejado paso en las páginas de las revistas y periódicos a los famosos de la banca y el dinero, los hombres que manejan miles de millones.

ganar-dinero-creativamente

No es que antes no hubiera grandes fortunas. Lo nuevo es que estas personas salen ahora de la sombra y atraen las miradas y los deseos de muchas gentes.

De alguna manera, la figura del hombre poderoso económicamente, agresivo, el que sabe ganar dinero con facilidad, sea como sea, se ha convertido para bastantes en una especie de modelo social.

atraer-dinero-1

Por otra parte, desde hace unos años han ido proliferando los juegos de azar, las loterías y sorteos de una manera increíble. Bingos, bono-loto, quinielas se han convertido en centro de atención obsesiva de muchos. Durante el último año, los españoles han gastado en este tipo de juegos la cantidad fabulosa de tres billones cien mil millones de pesetas.

La Televisión, por su parte, nos va ofreciendo actualmente más de un concurso diario a través de sus diversas cadenas. En alguno de ellos basta acertar “el precio justo” para hacerse con cantidades importantes de dinero.

win-5

Escena de la película Slumdog Millionaire

Se diría que, precisamente en estos momentos de crisis, se nos invita de mil maneras a despertar aún más en nosotros ese “afán de ganancia exclusiva” que Juan Pablo II denuncia en el hombre actual (Sollicitudo rei socialis, n. 37).

Porque todo esto está sucediendo en un momento en el que, por mucho que se hable de recuperación económica, el paro sigue siendo problema acuciante para muchos. Incluso la mayoría de los que encuentran trabajo, viven con la inseguridad del contrato temporal.

El dinero es bueno cuando el hombre lo gana honradamente con su trabajo y le sirve de base para vivir, construir un hogar y cultivar una vida cada vez más digna.

quino-03-12_0

Pero, un cristiano no se puede permitir cualquier nivel de vida. Hay una manera de ganar dinero, de gastarlo y derrocharlo que es esencialmente injusta porque ignora y olvida a los más necesitados.

El camino a seguir es el de Zaqueo. Aquel hombre toma conciencia de que su nivel de vida es injusto y toma una decisión que lo salva como ser humano: compartir sus bienes con aquellos pobres a cuya costa está viviendo.

José Antonio Pagola

 

Publicado en Evangelio | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Buena Nueva del Domingo 31º del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Buena nueva del Domingo 30º del Tiempo Ordinario – Ciclo C

800px-pharisien_et_publicain

Fresco, por Charles Varade & Jean Sari. Clic en la imagen para ver la presentación

 Santo evangelio según san Lucas (18,9-14):

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: «¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.» El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.» Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

                                                                                                            Palabra del Señor

Meditación del Papa Francisco

399px-tissot_the_pharisee_and_the_publican_brooklyn

El fariseo y el publicano. 1886-94. James Tissot. Clic para ver presentación

La incapacidad de reconocerse pecadores nos aleja de la verdadera confesión de Jesucristo.

Es fácil decir que Jesús es el Señor, difícil en cambio reconocerse pecadores. Es la diferencia entre la humildad del publicano que se reconoce pecador y la soberbia del fariseo que habla bien de sí mismo:

Esta capacidad de decir que somos pecadores nos abre al estupor que nos lleva a encontrar verdaderamente a Jesucristo. También en nuestras parroquias, en la sociedad, entre las personas consagradas: ¿Cuántas son las personas capaces de decir que Jesús es el Señor?, muchas. Pero es difícil decir: Soy un pecador, soy una pecadora. Es más fácil decirlo de los otros, cuando se dicen los chismes… Todos somos doctores en ésto, ¿verdad?”

Para llegar a un verdadero encuentro con Jesús es necesaria una doble confesión: Tú eres el hijo de Dios y yo soy un pecador, pero no en teoría, sino por esto, por esto y por esto…

presentacion1

Clic para ver presentación de Lucas 18-9-14

Petición

Señor, toma mi vida y guíala por el camino que lleva a Ti; que en cada momento mi actuar vaya dirigido a cumplir tu Voluntad con alegría y sencillez.

buenanoticia

Publicado en Evangelio | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Buena nueva del Domingo 30º del Tiempo Ordinario – Ciclo C